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Gracias a su confianza, muchas pacientes han sido tratadas en CIMM, brindándoles una solución integral. Te presentamos algunos de nuestros testimonios.

Testimonio 1

En agosto del año pasado empecé con un ciclo menstrual con muchas hemorragias y mucho dolor; cada mes me pasaban “accidentes de niñas”, así que decidí ir con una ginecóloga. Después de contarle lo que me estaba pasando, me mandó a hacerme un estudio de contraste. Hice todo lo que me dijo la ginecóloga y su diagnóstico fue que mi útero era el doble del tamaño más grande; también me comentó que no me preocupara, que yo podía vivir así años y que mientras no tuviera ninguna hemorragia que no se detuviera, no pasaba nada; y que si tenía seguro empezara a ver opciones de cirugía.

En abril de este año, el vientre se me empezó a hacer enorme. Llegó al punto en que todo el mundo me preguntaba que si estaba embarazada o que cuántos meses tenía de embarazo. Cuando fui al Seguro me mandaron a hacer un ultrasonido, pero lo único que me dijeron fue: “te recomendamos que te lo hagas en otro lado particular, porque aquí solo están dando ultrasonidos a las mujeres embarazadas.” Yo llegué a un punto en que ya estaba desesperada; todo el tiempo estaba deprimida, no quería comer, mi vientre seguía creciendo, me cansaba súper rápidamente. Así que mi familia, preocupada, intentó buscar la manera de ayudarme. Hasta que, como a mediados de agosto, encontré una página que se llamaba CIMM, especializada en miomas uterinos. Le platiqué a mi mamá y a mis abuelos y ellos me dijeron que si eso me iba a hacer sentirme mejor, pues lo íbamos a hacer.

Lo primero que me hicieron fue una resonancia magnética, donde tardé casi tres horas porque sí tenía un mioma, pero era uno enorme, que no se podía ver completo. Después de eso conocí a la doctora Yeni. En la consulta con ella nos explicó a mí y a mi abuela que sí tenía un mioma, y en palabras de la doctora, “era el mioma más grande que sus ojitos habían visto”, pero que no me preocupara.

Lo que realmente era extraño era que a mis 22 años tuviera un mioma de ese tamaño. Era un mioma que crecía mucho y la única manera de quitarlo era con una operación, pero la doctora me recomendó que tenía que ir con el mejor de los mejores, porque a cualquier doctor le daría miedo y me quitaría toda la matriz. Obviamente eso me deprimió, porque en algún futuro quiero tener bebés. Así que la doctora Yeni me remitió con el doctor Hernández Denis. Hice mi cita con él. Llegó el día y fui con mi abuela y mi mamá. Aquí es donde todo cambió.

En la primera cita llegué con miedo, pero al conocer al Dr. Denis y platicar con él, me dio una calma que no pude explicar. En ese momento algo dentro de mí me decía que todo estaría bien. El doctor me dijo que tenía que hacerme un estudio para ver cómo se encontraba mi útero. Una vez que ya contábamos con el estudio, me mandó a hacer exámenes de sangre y de orina y me dijo que, si todo salía bien, íbamos a poder programar pronto mi operación. También me dijo que era como si por 10 años yo hubiera estado embarazada; ¿saben qué significó eso para mí? Sí, más depresión. 

Una vez que ya sabíamos que mi mioma era muy grande, pero que mi útero estaba bien -gracias a que se había estirado como un calcetín- fui a los estudios de sangre. Tras enviarle mis resultados al doctor, me dijo que escogiera una fecha para que yo fuera operada. Realmente todo pasó rapidísimo: fue una semana entera de consultas y estudios y a la siguiente, mi operación ya estaba programada.

Así, llegó el día de mi operación. Me interné una noche antes. Yo estaba súper nerviosa y con muchísimo miedo, de esos miedos que no te dejan dormir. Cuando me fueron a preparar al cuarto yo sabía que ya era hora. Me subieron a donde me iban a operar y no supe más; me quedé dormida mientras platicaba de mis tatuajes y cuando desperté, ya me habían operado. Cuando abrí los ojos, vi lo que me habían extraído. En ese momento quedé en shock: era una bola enorme que estaba adentro de un bowl. Cuando me pasaron a mi habitación, ya estaban mi mamá y mis abuelos; ¡y ahí me dijeron que el mioma que me habían sacado pesaba casi 9 kilos! Yo no podía creer lo que me estaban diciendo. Cuando vi al Dr. Denis me dijo que todo había salido bien y que había salvado mi útero, por si en algún momento yo quería tener bebés. Los días siguientes fueron de recuperación.

Ahora ya estoy mucho mejor. Siento que soy una persona nueva; me siento feliz y en verdad, si yo no hubiera llegado a manos del doctor Denis, no sé que hubiera sido de mí. Ya tuve mi regla y no saben lo feliz que me sentí que fuera normal, sin dolor y que durara únicamente lo que debe durar. Siempre he pensado que las cosas pasan por algo; que el doctor Denis llegara a mi vida, en verdad fue como una bendición… Dios me estaba dando una segunda oportunidad, mandándome a un ser humano maravilloso que me iba a ayudar a estar sana y feliz. 

- Karla, 22 años.


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